El 29 de
octubre, a las 01:37 de la madrugada, un terremoto de magnitud 4.0 despertó a
los vecinos de Roses, poblaciones cercanas y ya de lugares bastante más
alejados como Barcelona capital. En los días siguientes, se produjeron algunas réplicas.
La
intensidad máxima percibida por la población fue de IV en la escala EMS
(recordemos que la intensidad es una escala subjetiva que mide como siente la
gente y las edificaciones el terremoto, independientemente de la magnitud), lo
que supuso que la gente se despertara y notara vibraciones y ruidos de paredes
y objetos dentro de las casas.
Un
terremoto de estas características, aunque no es normal en la zona, no es
infrecuente. Los antecedentes más cercanos serían un terremoto de magnitud 4.0
en Santa Coloma de Farners el 22 de julio de 2008, otro de magnitud 4.3 en
Queralbs el 21 de septiembre de 2004 y alguno más de magnitud superior o
cercano a 4 en años anteriores.
Esto lo que
nos quiere decir es que esa zona, al igual que el resto del Pirineo sigue
siendo una zona tectónicamente activa debido a la formación de la cordillera
durante la orogenia Alpina.


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